Mi nombre es Laura Marconi. Soy una artista visual nacida en Roma y, a día de hoy, estoy residiendo en Filadelfia, EEUU, donde estudié en la Academia de Bellas Artes de Pensilvania.

En los últimos años he estado trabajando en mi punto de vista como emigrante a través de mis pinturas y dibujos. Sobre todo mirando reflejos, se trata de una entrada muy profunda a la percepción visual, a las suposiciones de los ojos, a las formas de ver. Todo queda reflejado, así que la temática es profunda. Considero muy significativo cuestionar la suposición de la existencia de las cosas por naturaleza.

Además, he dibujado mi obra de arte en un círculo para simbolizar mi mirada interior y una búsqueda de un mundo diferente del que vine originalmente. Sigo mirando hacia dentro y hacia fuera para encontrarme a mi misma, mi casa, mis raíces. Soy una observadora, siempre dispuesta a aprender nuevas cosas, a conocer nuevas culturas o nuevas gentes. Encontrando nuestras semejanzas y diferencias, y la forma de entendernos entre todos.

Este círculo es también una metáfora sobre como lidiamos con el paso del tiempo, el “círculo de la vida”. He estado varias veces en residencias en Islandia, es por eso que esta vez quise hacer un cambio radical hacia un ambiente urbano, para aprender un poco sobre España y Cataluña, teniendo yo misma en parte ese mismo origen, con el objetivo de explorar la ciudad y sus museos y para bailar tango en Barcelona.

Mi periodo aquí ya casi ha terminado, un mes nunca es suficiente, especialmente si es tu primera vez en un nuevo ambiente. Vine con algunas ideas sobre que debería hacer pero ya he aprendido de experiencias previas en otras residencias que los sitios donde estás suelen afectar directamente tu trabajo y todo acaba saliendo solo.

Los primeros días me sentí prendada de todo, mi barrio, Gracia es como un pueblo con sus muchas plazas llenas de niños, gente simplemente disfrutando de su propia compañía… Sus calles me recuerdan al Trastevere en Roma, con sus callejuelas entrelazadas y llenas de personajes. Cerca queda la “auténtica” ciudad con sus largas avenidas, sus tiendas y oleadas de turistas pululando por doquier.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un día, mirando por la ventana encontré un reflejo de edificios, y empecé a pintar.

He estado usando colores acrílicos, y mi círculo es ahora un rectangulo, Tengo una pequeña tabla entorno a estas pinturas, dos de ellas son reflexiones abiertas, las otras cuatro están enmarcadas en mi ventana.

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