Residencia en VADS (Tbilisi) / Kaia Shechema / Marc Badia 1/2

estudio VADS

En medio del complejo mosaico político que es Georgia, encontramos su capital, Tbilisi, ciudad de energía electrizante, en la que perdura una paz social pactada tras años de demasiado ajetreo político. En ella, una mentalidad de mayoría ortodoxa aferrada a las tradiciones, convive con una nueva generación con ganas de construir alternativas, uno de sus estandartes es una cultura de club que no tiene nada que envidiar a las grandes capitales y refleja esa energía.

El mapa artístico está en gran parte aún por dibujar, una nueva universidad emerge a las fueras de la capital dispuesta a formar parte de ello, se trata de la Visual Arts and Design School’s (VADS), dentro de la Free University of Tbilisi, una antigua universidad de la Union Soviética reformada. La decana Irina Popiashvili, sigue un programa que mira fuera del país para alimentar a sus estudiantes con una visión crítica del panorama artístico internacional, dentro de este programa se encuentra el intercambio realizado con Jiwar Barcelona y el Institut Ramon Llull, llevado a cabo por primera vez este año y del cual he tenido la suerte de formar parte.

Salvando la distancia, al ser el primero, uno delira con cierto complejo de Ryszard Kapuściński. El carácter abierto de la gente alimenta esta fantasía, haciendo accesible su cotidianidad. Al primer día de llegar aquí ya te encuentras tomando un café en casa del tío, del amigo de alguien, mientras te cuenta sus viajes y experiencias por Estados Unidos y Canada, los encontronazos con el ejercito, los años que pasó en la cárcel, te pregunta sobre la familia, la religión o el tamaño de los casinos en Barcelona. No es fácil computarlo todo, traducirlo en palabras, uno desearía tener el manejo de la palabra de Ryszard para decirle a occidente que deje de mirarse al ombligo.

Todas las experiencias se cocinan dentro de uno y acaban formando parte inevitablemente de su trabajo. Sin quererlo me encontré rebuscando entre una pila de antiguos muebles de la universidad apilados en un parte aún por reformar de esta. Ahí rescaté una vieja estructura de hierro, probablemente fue el esqueleto de la mesa para muchos estudiantes de la antigua Unión Soviética hace años. Pulí concienzudamente solo la mitad, de tal modo que uno puede ver claramente por un lado el hierro oxidado, maltrecho por el tiempo y las malas condiciones y por el otro, una brillante y limpia estructura. El óxido recogido del proceso ha sido encapsulado en resinas, dispuesto sobre bastidores y utilizado en la replica de una parte de la propia estructura rescatada. Hablar de contrastes es un tópico sobre las ciudades, pero es inevitable en Tbilisi ver esas dos partes dislocando el presente.

Marc Badia.

jiwarartist

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