RESIDENCIA EN VADS (TBILISI) / KAIA SHECHEMA / MARC BADIA 2/2

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Aunque me encuentre en Barcelona, Facebook me indica que hay un evento muy cerca de mi mañana, en Tbilisi, Georgia. Pienso en el valor relativo de la distancia, que lejos y cerca no es solo una cuestión física. Se proyecta en mi mente una impresión abstracta de aquella ciudad de la que tan poco había oído hablar antes de la residencia. Intento que las experiencias encajen como las piezas de un puzle; pero cada una reclama su independencia y honestamente no se como dibujaros todo aquello que viví.

He intentado empezar este post 5 ó 6 veces en las últimas semanas. Pensé en hablar de la Declaración de Independencia de Georgia en 1991, poco antes de la disolución de la Antigua Unión Soviética. De los conflictos relacionados con Abjasi y Osetia del Sur, territorios apoyados por Rusia; de la limpieza étnica que ocurrió allí. Como Rusia lleva moviendo la frontera invadiendo poco a poco a Georgia desde el 2008. Me interesaba el contacto que tuve con las generaciones mas jóvenes de Tbilisi, mi silencio cuando después de que me contaran lo que habían vivido me preguntaran “que tal” en mi País. Como cuando salíamos de fiesta no se dividían los gastos, si alguno ese día había conseguido dinero pues pagaba, y si no había laris, pues no había, “mañana será otro día”.

Pensaba en el viaje con Irina Popiashvili a Villa Garikula. El festín que nos pegamos, el escritor iraní que conocí ahí o Francisco, un antiguo reportero ahora profesor de universidad, conocía muy bien Georgia y sus alrededores, era fácil vaciar botellas de vino con sus historias. Hablando de vino, para irte de una fiesta en Georgia no puedes despedirte, hay que hacerlo a la francesa, sino te agarran, te piden un brindis y te vuelven a rellenar la copa.

Probé a empezar escribiendo sobre la música o la expo que montamos en Vic con parte de los trabajos realizados durante la residencia. El enfoque que le dimos. Se trataba de una ficción en la que la sala de exposición se convertía en una máquina. Los cuadros pasaban a ser los engranajes de ese mecanismo y unos operarios se encargaban de pulir aquellas oxidadas pero inquebrantables piezas; parecían haber estado allí desde siempre. Salvando la distancia, la narración tenía un aire a la película Dark City, aunque nadie parecía haberla visto. Lo que ocurrió en Vic me produjo cierto ordenamiento mental de lo que había experimentado en Tbilisi.

Quería explicar cual es el significado de “Kaia shechema”. Expresión Georgiana que se podría traducir como “vale bien tío” y que ha sido el título del trabajo realizado durante la residencia. De como “shechema” no tiene traducción, quiere decir algo como “tu mío” o “tu jodido por mi”. De que según el contexto en el que es usado tiene una connotación positiva o negativa. De que supongo que me agarré a esta expresión porque para mi representaba de alguna manera dos actitudes importantes de lo que podía oler en esas tierras. Por un lado el entusiasmo y la disposición hacia nuevas propuestas, por otro, un posicionamiento de cierta resignación, en el que a pesar de no compartir una idea, de modo irónico uno “acepta lo que hay”. Así que si en mi mente quería permanecer todo difuminado, como paisaje intuitivo, solo podía decir una cosa: “kaia shechema”.

jiwarartist

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